LA VUELTA A CASA: MI VIDA ENTRE CICLOS
6 de febrero de 2026. 12:00 h. Después de más de dos semanas ingresada, por fin llegué a casa. No os voy a mentir: volver fue emocionante. Después de tantos días sin salir prácticamente de las cuatro paredes de la habitación del hospital, regresar a mi casa y volver a ver mi cocina, mi sofá, mi televisión o simplemente una cama cómoda me parecía increíble. Necesitaba recuperar un poco de normalidad, aunque aquella normalidad ya no se pareciera demasiado a la vida que había dejado antes de ingresar. Porque llegué feliz, sí, pero también con muchísimo miedo. Durante las semanas que había pasado en el hospital me había acostumbrado a estar constantemente vigilada. Si me dolía algo, aparecía un síntoma nuevo o simplemente tenía una duda, siempre había un enfermero o un médico al que preguntar. En casa eso desaparecía. Ya no había nadie entrando por la puerta de la habitación para comprobar cómo estaba ni un timbre que pulsar si ocurría algo. Ahora éramos mi madre y yo intentando di...